Publicado el

Un verano caluroso como pocos

Todo el hemisferio norte del planeta está viviendo un verano de récords absolutos de calor. De Argelia al ártico siberiano y de Los Ángeles en Hong Kong nunca antes se habían registrado de manera simultánea temperaturas tan elevadas ni durante tantos días seguidos. La alarma creada en todo el mundo implica encontrar respuestas en un comportamiento climático anormal y que está causando grandes complicaciones, desde los incendios forestales en Suecia a las muertes por calor en el Japón. La respuesta, según los expertos, no es sencilla.

Evidentemente el cambio climático juega una parte importante, si no la central, en este proceso. Los climatólogos advierten que se han sumado una series de factores muy inusuales que hay que tener en cuenta también.

Temperaturas extremadamente elevadas

De este lo más importante parece ser cómo de inusualmente flojo es llamado “jet”. Se trata de los fuertes vientos que soplan más allá de los diez kilómetros por encima de la superficie terrestre en dirección oeste a este. Cuando son muy intensos provocan grandes tormentas pero cuando se calman dejan al calor. Desde hace semanas están inusualmente calmados.

La corriente de jet generado por las diferencias de temperatura entre los polos y el Ecuador. El aire se calienta al ecuador y se enfría en los polos generando movimientos a nivel planetario. La corriente se mueve de Oeste a Este para la rotación de la Tierra. La corriente es de miles de kilómetros de largo, centenares de kilómetros de ancho y pocos kilómetros de grueso. Se mueve a velocidades de 60 a 550 km/h, y generalmente se encuentra a no más de 20 km de altura.

Otro factor destacable este verano son las altas temperaturas del mar al Atlántico norte, que podrían corresponder a un fenómeno conocido como la oscilación Atlántica. Este fenòmen, discutido en los ámbitos científicos, teoriza que cada cuarenta a ochenta años hay una variación en la temperatura de la superficie oceánica pero los datos empíricos para apoyar esta teoría todavía son insuficientes.

En cualquier caso este aumento de la temperatura del océano, combinado con la escasa actividad de la corriente en jet podrían explicar en parte los récords de calor. Pero hay que tener en cuenta que una situación parecida al actual, por la combinación de factores se vivió al 1976 y entonces el efecto fue mucho menos pronunciado que el actual, diferencia que los científicos sí que adjudican sin duda en el calentamiento global y sus consecuencias.